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5 de febrero de 2013

7 de Septiembre - La tierra de Chiang Kai Sheik





Recorreremos varios lugares de Taipei, entre ellos el Memorial de Chiang Kai Sheik, subiremos a la montaña para tener unas vistas espléndidas de la ciudad y nos zambulliremos en su vida nocturna.






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Tras un sueño reparador nos ponemos en marcha hoy hay que hacer varias paradas por la ciudad y además queremos conocer la vida nocturna de la ciudad con lo que el tiempo es oro. La primera parada del día es el puente de Bitan y las orillas del río Xindian. Bitan significa Lago Verde y hace referencia a una zona del río donde se hace más ancho y se convierte en lago. En orilla del río hay un bonito parque y se pueden alquilar patines a pedales. En las inmediaciones está el puente de Bitan que es de suspensión y exclusivo para peatones. Lo cierto es que la zona es bonita, nos encontramos ya casi en las inmediaciones de New Taipei City (Ojo no confundir con Taipei) y nos gustaría quedarnos más a merodear por aquí, pero el sol incluso a esta hora pega de justicia y el bochorno es tal que sólo cono andar 100 metros vamos empapados en sudor, así que hacemos una visita rápida y volvemos al fresquito del metro.
Bitan Bridge Taipei
La siguiente parada es el jardín botánico, aquí pinchamos en hueso, no podemos decir que estuviera mal, pero no entendemos algunas buenas referencias que teníamos de él y por lo que nos habíamos decidido a visitarlo. Así que entre el calor y que no nos gusta mucho, visita express y nos vamos a la explanada del memorial de Chiang Kai Sheik.

Chiang Kai Sheik fue el caudillo que tras combatir con Mao se refugió en la isla de Taiwán fundando el estado y dirigiéndolo dictatorialmente hasta su muerte en la década de los 70. Tras su muerte se erigió este grandioso monumento junto con el auditorio y el teatro nacional.

El conjunto de edificaciones y sus dimensiones te hacen sentir muy pequeñito. Sin duda este lugar es un must see de la ciudad. En el monumento se produce varias veces al día un cambio de guardia curioso por la marcialidad demostrada por los militares que protegen la tumba del líder. Sin embargo nosotros no llegamos a la hora del cambio y el hambre aprieta lo que nos hace desistir de la espera y tras dar un buen paseo a la zona nos desplazamos a la estación de Shandong para probar un restaurante de comida casera y barata.

A pesar de llevar la dirección apuntada nos costó encontrar el sitio, pero finalmente nada escapa a Google Maps y conseguimos dar con él, se trata de Fuda Shandong Zhengqiao Dewang. No os esperéis un restaurante de mantel y servilleta de trapo, es un lugar que quizá para nuestros estándares higiénicos quizá se quede corto, pero si está en el top 10 de restaurantes en Taipei es por algo, la comida y el precio son insuperables, por 5€ te puedes poner como el tenazas de unos dumplings con sopa exquisitos ;)

Llevábamos una mañana intensa y con la tripa llena tocaba sesión de Starbucks XD Tras una breve sobremesa de relax nos encaminamos hacia el metro que nos dejará cerca de las colinas de Xinyi. Desde la parada de Yongchun subimos colina arriba hasta alcanzar el Yongchungang Park, aquí ya se nos está haciendo de noche, un pequeño sendero plagado de escaleras se adentra en la montaña con alguna que otra luz que nos permite seguir el camino. Finalmente alcanzamos un mirador desde donde tenemos unas vistas fantásticas de Taipei y su coloso de 101 plantas.

Tras la pequeña excursión nos dirigimos al hotel y cenamos algo en el 7eleven de abajo. Nos cambiamos y a eso de las 11.30 nos dirigimos al distrito del City Hall para una noche de marcha por Taipei. El local elegido es el 18floor, cerca del Taipei 101, y la verdad que no nos equivocamos, por menos de 20€ entrada y 3 consumiciones. Los Gyntonics no son supremos pero se pueden beber y el ambiente y el local son muy buenos, así que aquí nos perdemos en la noche taiwanesa hasta que un taxi nos deja sanos y salvos en el hotel.

Buuuf mañana va a ser un día duro ;)



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4 de febrero de 2013

6 de septiembre - Hola Taipei




Dejamos atrá Shanghai para desembarcar en Taipei, la capital de Taiwán, donde tras comer el mejor Xiao Long Bao del mundo, visitamos las 101 plantas del Taipei 101 y el mercado nocturno de Shida.






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Hoy toca madrugar, a pesar de que tenemos tiempo para coger el vuelo a Taipei, el trayecto desde el hotel hasta el aeropuerto es largo y mejor no arriesgar, Shanghai es una ciudad enorme y las distancias son equivalentes, con lo que a la hora de desplazarse hay que tenerlo en cuenta. Tras coger línea verde abandonamos el metro para pasar a la línea del maglev, del que ya teníamos cogido el billete, así que las últimas imagenes que tuvimos de Shanghai fueron a más de 300 km/h. 

Tras pasar los trámites pertinentes y el vuelo de 2 horitas, aterrizamos en Taipei al mediodía. Taipei es la capital de la República de China, esto parece sorprendente, pero efectivamente desde la revolución cultural de mediados de siglo XX Taipei es la capital del estado chino controlado por los opositores al régimen actual que en su día se replegaron a esta isla del Mar de la China. Este hecho tiene una gran influencia para el visitante, pues desde entonces las influencias principales de Taiwán han sido Japón y EEUU. Por ello, a pesar de ser en esencia chinos, nos encontramos con una cultura más occidental a caballo entre China y Japón de la que nos hemos encontrado en Shanghai a pesar de ser la ciudad más avanzada de China.
Metro de Taipei
Como siempre buscamos el medio de transporte más económico y nos dirigimos al metro. Nada más entrar percibimos claramente que esto no es exactamente China, la limpieza, el orden, la modernidad, los atuendos de la gente, el civismo,… hace pensar que estamos en una ciudad de dentro de 10 años, y no lo digo con demérito hacia la China continental, ya me gustaría encontrarme este ambiente en Madrid, realmente quedamos sorprendidos con la primera sensación que tuvimos de Taipei.

Tras recorrer varias líneas de metro por fin llegamos con las maletas a cuestas a nuestro hotel, el Dong Wu, relación calidad precio imbatible, una habitación doble con desayuno de una alta calidad, amplia y confortable por 40€ al día, es un regalo, ni si quiera a los mochileros les merece la pena ir a un hostel teniendo este hotel, totalmente recomendable si decidís pasaros por Taipei.

Hoy la verdad que estamos reventados, el viaje va haciendo mella y nos quedamos un par de horas descansando en la habitación a pesar de que Taipei nos espera. El hambre es el único que nos hace despertar de nuestro letargo y hacia las 3 de la tarde nos encaminamos a probar los mejores dumplings del mundo según la revista Forbes en Din Tai Feng, no os costará encontrarlo en Xinyi Road, y la verdad que Forbes no miente, madre mía que Xiao Long Bao, merece la pena totalmente.
Xiao Long Bao, Dumplings, Arroz con gambas,...

La comida y el servicio son excelentes, todo son sonrisas y amabilidad, incluso una camarera estudiante de español nos identifica rápidamente y se esfuerza por hablarnos en nuestra lengua. Menuda comilona nos pegamos en un restaurante con estrellas Michelin y por menos de 12 € cada uno, a destacar los dumplings picantes, aunque la verdad todo estaba buenísimo. 
Da´an Park
Con la tripa bien llena salimos al exterior y decidimos bajar la comida caminando hasta el Taipei 101 lo que supone un buen trecho a pié. Encaramos Da´an Road y nos paramos en el parque homónimo, uno de los pulmones verdes de la ciudad, que ha decir verdad tampoco es que sea algo extraordinario, pero siempre es interesante mezclarse con la gente local.
Taipei es una ciudad de 2,6 millones de habitantes. Se encuentra dividida en cuadrículas por anchísimas avenidas cuyas manzanas son surcadas por callejuelas estrechas que te alejan del bullicioso tráfico en unos pocos pasos. En nuestro camino nos llama la atención la cantidad de tráfico que hay en la ciudad y sobre todo la cantidad de motocicletas.

Tras una buena caminata llegamos al Taipei 101, que con sus algo más de 500 m. de altura era hasta la construcción del Bujl Khalifa en Dubai, el rascacielos más alto del planeta. El Taipei 101 es un rascacielos extraño, en cuanto a que normalmente estos colosos se encuentran rodeados de otros rascacielos, sin embargo Taipei no es una ciudad especialmente alta en cuanto a las dimensiones de 
Los guardianes del uuuuuuuniverso.... 
sus edificios, con lo que el 101 se erige como un faro visible desde prácticamente toda la ciudad.

Antes de subir al observatorio nos detenemos en una tienda de juguetes en el centro comercial del edificio donde tienen una buena colección de figuritas de uno de nuestros animes favoritos "Saint Seiya" o lo que es lo mismo "Los Caballeros del Zodiaco" XD

El mirador es espectacular y las vistas son bonitas, si bien ante la falta de puntos altos de referencia lo que vemos es la extensión de Taipei y como la ciudad se extiende entre montañas buscando la salida al mar.


Taipei Nocturno

Taipei 101



















Tras la visita a esta enormidad de edificación nos trasladamos hasta la estación de Taipower para acercarnos a conocer el mercado nocturno de Shida. 
Shida Market
Este mercado no tiene nada que ver con lo que podemos encontrarnos en otros mercados asiáticos, aquí las imitaciones se sustituyen por ropa de diseño barata y comida callejera. La cercanía de la universidad hace que se encuentre lleno de estudiantes en busca de ropa fashion a buen precio. A mí más que un mercado asiático me recuerda a una mezcla del Carnaby Street londinense con las tienditas de Salou, pero en asiático y con el olor omnipresente del tofu en el ambiente, tranquilos con los días ya ni se nota. La verdad que merece la pena acercarse a esta zona y dejar un par de horas por aquí, callejeando de tienda en tienda. Además la oferta culinaria es extensa y lo que más nos gusta, sin apenas turistas. También es cierto que la mayoría del turismo es japonés, y para nosotros es difícil de distinguir aunque con los días vamos cogiendo cierta destreza.

A pesar de la comida taiwanesa expuesta, como vamos bien cargaditos de dumplings en el estómago y el cansancio ya pesa, decidimos cenar algo rápido en un Burger King cercano e irnos a dormir que ya va siendo hora.

Ready......GO!

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31 de enero de 2013

5 de septiembre – Nos han engañado como a chinos



Despedida de Shanghai. Empezamos el día siendo timados con una ceremonia del té, de los trajes a medida mejor ni hablar, los mercaderes invaden el templo, pero siempre nos quedará Shanghai!






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Miércoles, toca recoger los trajes. Cómo decirlo, del Armani que pedimos a lo que nos probamos va un trecho, es como comparar un Ferrari con un Seat Panda XD En fin, que no pasa nada, un poco de tijera por aquí, un trozo de tela por allá y para las 17.30 los tenemos niquelados. En fin, esto no lo arreglan ni con tippex, pero bueno ya sabíamos que nos arriesgábamos y más con tan poco tiempo, así que el cabreo es sólo ligero.

Chang Moon Flower Tea
Después del fracaso de los trajes nos dirigimos a los jardines del Yu, que ya nos tememos que a estas horas estarán abarrotados. A la salida del metro nos abordan unos turistas chinos para que les hagamos una foto, tras la foto empieza la conversación, un buen rato de diplomacia internacional y  os proponen que vayamos con ellos a tomar algo. Tras mirarnos no sé qué nos pasa por el cerebro, pero aceptamos…… ERROR. Nos llevan a una casa de té cercana, nos hacen una ceremonia con unos precios desorbitados, y como en cuanto nos damos cuenta del percal tratamos de acortar la ceremonia para que la factura no crezca mucho, al final la broma se quedó en 25€ que no es una tragedia, pero la cara de tonto y el cabreo te dura todo el día, en fin, que nos la han colado como a unos primos. Encima hace un par de días se nos acercó una china de buen ver ofreciendo lo mismo y comentamos el tema, hay que estar siempre con la guardia alta.

Con el cabreo decidimos omitir los jardines y visitar la plaza del pueblo, que es enorme y donde se encuentra el Gran Teatro de Shanghai entre otros edificios emblemáticos. Nos adentramos en el parque a ver si vemos a los padres haciendo de celestinas o la gente practicando taichi, pero es ya muy tarde para ello y sólo nos topamos con partidas de cartas y mahjong.
Escenas de Plaza del Pueblo



Tras tomar un refrigerio por la zona nos encaminamos a Jingan Temple, que tiene parada de metro incluida. Se trata de un templo budista y un claro ejemplo de cómo vender una fe al vil metal, en los soportales del templo hay un centro comercial!! Poco misticismo nos encontramos aquí y sí mucho turista, y aunque el templo es bonito la sensación de irrealidad nos hace permanecer poco tiempo en él.

Jingan Temple entre rascacielos

Buda en Jingan Temple













No llevamos buen día, la verdad, las sensaciones son malas y continuan en la siguiente visita al Templo del Buda de Jade, al que después de mirar por la puerta ni siquiera entramos agobiados por la gente que pide a en los alrededores y los turistas que se atisban en él. Como no vemos más que timadores en cada ojo rasgado que nos mira nos vamos a McDonalds a comer y decidimos separarnos, Yo voy a coger los trajes e Ignacio en busca de un masaje.

Hong Zhuang Teppanyaki
Los dioses no están de nuestro lado y los trajes seguían siendo un desastre y encima los masajes estaban cerrados. Pues nada a descansar al hotel y desquitarnos con comida, hoy toca japonés, y qué japonés. Hacían las cosas en vivo delante tuya en la plancha y el shushi de primera calidad, además todo lo que quieras comer y beber por 180 Yuanes, y entre ternera y gambas mereció la pena. Esta ciudad nos debía una y no podía despedirnos con mal sabor de boca ;)



Al final foto de despedida en la parte vieja y a dormir que mañana toca Taipei


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30 de enero de 2013

4 de septiembre - Hangzhou

Hoy toca una visita pasada por agua al "pueblecito" (7 millones de habitantes) de Hangzhou, 200 km al sur de Shanghai y caminaremos alrededor de su famoso lago entre pagodas y nenúfares.






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Estación de Hongqiao
Hoy toca madrugar para llegar a coger el tren a Hangzhou que parte a las 9.00 y como ya comentamos la estación está a una hora del hotel, en plena hora punta de la ciudad. Llegamos sin contratiempos pero al salir del anden camino de Hangzhou las primeras gotas empiezan a golpear los cristales del tren y no pararán en todo el día. 

Al llegar a Hangzhou la lluvia por momentos se convierte en aguacero y nos refugiamos en un café de Zhongshan Road. Tras unos minutos de calma decidimos tirar para delante con dos paraguas de los chinos (nunca mejor dicho ;) y aunque se nota un poco de frasquete empezamos con el tour por el Westlake.

Zhongshan Road

Hangzhou es un pueblecito de cerca de 7 millones de habitantes situado entre las orillas de un río y un lago gigante. A lo largo de su historia existían numerosas pagodas y puentes que cruzaban el lago y el río pero que los vaivenes de la historia fueron destruyendo. La ciudad los ha ido reconstruyendo poco a poco en las últimas décadas configurando un paisaje bucólico de lo que era la china ancestral y visitado por hordas de turistas chinos, así que a ver si la lluvia los ahuyenta, no hay mal que por bien no venga XD

Empezamos el recorrido al oeste de Zhongshan buscando el lago, subimos una colina y en lo alto nos topamos con la pagoda de el "Dios de la Ciudad" la verdad que a pesar de estar reconstruida hace poco es preciosa, y en el interior guarda pinturas y murales con postales costumbristas de la China ancestral. Las vistas son inmejorables, aunque la lluvia dibuja un paisaje brumoso, que aunque le resta belleza le da una dosis de misticismo interesante, bonito eufemismo de "llevo empapado hasta el pasaporte" XD Eso sí la lluvia definitivamente ha espantado a los chinos y estamos solitos en nuestra visita, un lujo.
City God Pavilion
  

















Bajamos de nuevo y como no andamos de tiempo sobrados decidimos comer en un 7eleven cuatro guarradas y tomar un café calentito para ir a la batalla. Buscamos el lago y comenzamos a circunvalarlo por un parque precioso con la pagoda de Leifeng de fondo, hasta alcanzarla. Aquí encontramos un poco más de movimiento y eso que jarrea de lo lindo, pero se puede visitar con un poco de paz. En la parte baja se conservan los cimientos de la construcción original y como todo el mundo arroja monedas para desearse suerte nosotros hacemos lo propio. 
Pagoda de Leifeng

Una vez mojados ya decidimos dar la vuelta completa al lago, y la verdad que es para pensárselo porque es grande grande, eso sí el paseo es precioso, lagunas de nenúfares, puentecitos evocadores, pagodas,… el camino está perfectamente cuidado y la verdad que merece al pena darse el paseo.

A lo tonto y con un par de paradas de por medio, se nos va haciendo de noche, y sigue lloviendo y empezamos a barajar la posibilidad de no completar la vuelta a riesgo de perder el tren asi que decidimos apartarnos del camino para visitar la última pagoda del día y al Bjar coger un taxi.
Baochu Pagoda entre bruma y nenúfares


Las vistas desde la pagoda de Baochu son bonitas con el lago y Hangzhou emergiendo de la bruma al fondo.
Taxi pintoresco
A la bajada no hay forma de parar un taxi y los que paramos no nos entienden y no nos quieren coger. Al final optamos por decirle a un señor que va en motocarro y nos lleva al centro por 30 yuanes. El viaje no tiene desperdicio, lo mejor del día sin lugar a dudas, vemos pasar fotogramas de nuestra vida en varios momentos, pero las risas que nos echamos no tienen precio jeje

Tras el rally por la ciudad dejamos Zhongshan camino a la estación de tren después de un día intenso, duro y pasado por agua.

Al llegar a Shanghai toca ducha y aunque es tarde, 22.15, probamos a ver si nos dan de cenar en Grape y aunque ya no queda nadie en el local nos dan mesa. Cenamos solos una cena de vicio, de nuevo ternera, dumplings, arroz…. Esta vez el hambre pudo y no hay fotos de la pitanza XD

Con el estómago lleno por menos de 90 yuanes los dos, nos vamos a la cama a por el merecido descanso. Mañana último día en Shanghai y muchas cosas por hacer, no sé no sé algo me dice que mañana no será un buen día.


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