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31 de enero de 2013

5 de septiembre – Nos han engañado como a chinos



Despedida de Shanghai. Empezamos el día siendo timados con una ceremonia del té, de los trajes a medida mejor ni hablar, los mercaderes invaden el templo, pero siempre nos quedará Shanghai!






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Miércoles, toca recoger los trajes. Cómo decirlo, del Armani que pedimos a lo que nos probamos va un trecho, es como comparar un Ferrari con un Seat Panda XD En fin, que no pasa nada, un poco de tijera por aquí, un trozo de tela por allá y para las 17.30 los tenemos niquelados. En fin, esto no lo arreglan ni con tippex, pero bueno ya sabíamos que nos arriesgábamos y más con tan poco tiempo, así que el cabreo es sólo ligero.

Chang Moon Flower Tea
Después del fracaso de los trajes nos dirigimos a los jardines del Yu, que ya nos tememos que a estas horas estarán abarrotados. A la salida del metro nos abordan unos turistas chinos para que les hagamos una foto, tras la foto empieza la conversación, un buen rato de diplomacia internacional y  os proponen que vayamos con ellos a tomar algo. Tras mirarnos no sé qué nos pasa por el cerebro, pero aceptamos…… ERROR. Nos llevan a una casa de té cercana, nos hacen una ceremonia con unos precios desorbitados, y como en cuanto nos damos cuenta del percal tratamos de acortar la ceremonia para que la factura no crezca mucho, al final la broma se quedó en 25€ que no es una tragedia, pero la cara de tonto y el cabreo te dura todo el día, en fin, que nos la han colado como a unos primos. Encima hace un par de días se nos acercó una china de buen ver ofreciendo lo mismo y comentamos el tema, hay que estar siempre con la guardia alta.

Con el cabreo decidimos omitir los jardines y visitar la plaza del pueblo, que es enorme y donde se encuentra el Gran Teatro de Shanghai entre otros edificios emblemáticos. Nos adentramos en el parque a ver si vemos a los padres haciendo de celestinas o la gente practicando taichi, pero es ya muy tarde para ello y sólo nos topamos con partidas de cartas y mahjong.
Escenas de Plaza del Pueblo



Tras tomar un refrigerio por la zona nos encaminamos a Jingan Temple, que tiene parada de metro incluida. Se trata de un templo budista y un claro ejemplo de cómo vender una fe al vil metal, en los soportales del templo hay un centro comercial!! Poco misticismo nos encontramos aquí y sí mucho turista, y aunque el templo es bonito la sensación de irrealidad nos hace permanecer poco tiempo en él.

Jingan Temple entre rascacielos

Buda en Jingan Temple













No llevamos buen día, la verdad, las sensaciones son malas y continuan en la siguiente visita al Templo del Buda de Jade, al que después de mirar por la puerta ni siquiera entramos agobiados por la gente que pide a en los alrededores y los turistas que se atisban en él. Como no vemos más que timadores en cada ojo rasgado que nos mira nos vamos a McDonalds a comer y decidimos separarnos, Yo voy a coger los trajes e Ignacio en busca de un masaje.

Hong Zhuang Teppanyaki
Los dioses no están de nuestro lado y los trajes seguían siendo un desastre y encima los masajes estaban cerrados. Pues nada a descansar al hotel y desquitarnos con comida, hoy toca japonés, y qué japonés. Hacían las cosas en vivo delante tuya en la plancha y el shushi de primera calidad, además todo lo que quieras comer y beber por 180 Yuanes, y entre ternera y gambas mereció la pena. Esta ciudad nos debía una y no podía despedirnos con mal sabor de boca ;)



Al final foto de despedida en la parte vieja y a dormir que mañana toca Taipei


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30 de enero de 2013

4 de septiembre - Hangzhou

Hoy toca una visita pasada por agua al "pueblecito" (7 millones de habitantes) de Hangzhou, 200 km al sur de Shanghai y caminaremos alrededor de su famoso lago entre pagodas y nenúfares.






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Estación de Hongqiao
Hoy toca madrugar para llegar a coger el tren a Hangzhou que parte a las 9.00 y como ya comentamos la estación está a una hora del hotel, en plena hora punta de la ciudad. Llegamos sin contratiempos pero al salir del anden camino de Hangzhou las primeras gotas empiezan a golpear los cristales del tren y no pararán en todo el día. 

Al llegar a Hangzhou la lluvia por momentos se convierte en aguacero y nos refugiamos en un café de Zhongshan Road. Tras unos minutos de calma decidimos tirar para delante con dos paraguas de los chinos (nunca mejor dicho ;) y aunque se nota un poco de frasquete empezamos con el tour por el Westlake.

Zhongshan Road

Hangzhou es un pueblecito de cerca de 7 millones de habitantes situado entre las orillas de un río y un lago gigante. A lo largo de su historia existían numerosas pagodas y puentes que cruzaban el lago y el río pero que los vaivenes de la historia fueron destruyendo. La ciudad los ha ido reconstruyendo poco a poco en las últimas décadas configurando un paisaje bucólico de lo que era la china ancestral y visitado por hordas de turistas chinos, así que a ver si la lluvia los ahuyenta, no hay mal que por bien no venga XD

Empezamos el recorrido al oeste de Zhongshan buscando el lago, subimos una colina y en lo alto nos topamos con la pagoda de el "Dios de la Ciudad" la verdad que a pesar de estar reconstruida hace poco es preciosa, y en el interior guarda pinturas y murales con postales costumbristas de la China ancestral. Las vistas son inmejorables, aunque la lluvia dibuja un paisaje brumoso, que aunque le resta belleza le da una dosis de misticismo interesante, bonito eufemismo de "llevo empapado hasta el pasaporte" XD Eso sí la lluvia definitivamente ha espantado a los chinos y estamos solitos en nuestra visita, un lujo.
City God Pavilion
  

















Bajamos de nuevo y como no andamos de tiempo sobrados decidimos comer en un 7eleven cuatro guarradas y tomar un café calentito para ir a la batalla. Buscamos el lago y comenzamos a circunvalarlo por un parque precioso con la pagoda de Leifeng de fondo, hasta alcanzarla. Aquí encontramos un poco más de movimiento y eso que jarrea de lo lindo, pero se puede visitar con un poco de paz. En la parte baja se conservan los cimientos de la construcción original y como todo el mundo arroja monedas para desearse suerte nosotros hacemos lo propio. 
Pagoda de Leifeng

Una vez mojados ya decidimos dar la vuelta completa al lago, y la verdad que es para pensárselo porque es grande grande, eso sí el paseo es precioso, lagunas de nenúfares, puentecitos evocadores, pagodas,… el camino está perfectamente cuidado y la verdad que merece al pena darse el paseo.

A lo tonto y con un par de paradas de por medio, se nos va haciendo de noche, y sigue lloviendo y empezamos a barajar la posibilidad de no completar la vuelta a riesgo de perder el tren asi que decidimos apartarnos del camino para visitar la última pagoda del día y al Bjar coger un taxi.
Baochu Pagoda entre bruma y nenúfares


Las vistas desde la pagoda de Baochu son bonitas con el lago y Hangzhou emergiendo de la bruma al fondo.
Taxi pintoresco
A la bajada no hay forma de parar un taxi y los que paramos no nos entienden y no nos quieren coger. Al final optamos por decirle a un señor que va en motocarro y nos lleva al centro por 30 yuanes. El viaje no tiene desperdicio, lo mejor del día sin lugar a dudas, vemos pasar fotogramas de nuestra vida en varios momentos, pero las risas que nos echamos no tienen precio jeje

Tras el rally por la ciudad dejamos Zhongshan camino a la estación de tren después de un día intenso, duro y pasado por agua.

Al llegar a Shanghai toca ducha y aunque es tarde, 22.15, probamos a ver si nos dan de cenar en Grape y aunque ya no queda nadie en el local nos dan mesa. Cenamos solos una cena de vicio, de nuevo ternera, dumplings, arroz…. Esta vez el hambre pudo y no hay fotos de la pitanza XD

Con el estómago lleno por menos de 90 yuanes los dos, nos vamos a la cama a por el merecido descanso. Mañana último día en Shanghai y muchas cosas por hacer, no sé no sé algo me dice que mañana no será un buen día.


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29 de enero de 2013

3 de septiembre – Pato Laqueado


 Tras perder media mañana en la estación de tren de Hongquiao degustamos un exquisito pato laqueado. Con las panzas llenas nos armamos de paciencia en el fake market y visitamos la ciudad antigua. Terminamos la jornada paseando por el Bund con la silueta de Pudong omnipresente al otro lado del río.






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Hoy amanecemos temprano, pero la cosa se nos complica, queremos coger unos billetes de tren para visitar al día siguiente Huangzhou y para asegurarnos decidimos cogerlos en la propia estación de Hongquiao que está a sólo una horita del centro de Shanghai, buuuf y encima plena hora punta. Es en estos momentos cuando te das cuenta de las verdaderas dimensiones de esta ciudad, los vagones del metro hasta arriba y ríos de gente en los andenes, impresioante. Luego cuando llegas a la estación las dimensiones son titánicas, menuda pedazo de estación.

Después de hacer dos colas conseguimos que nos entiendan en inglés y nos llevamos los billetes de ida y vuelta en trenes rápido, tipo el AVE por unos 15 € ida y vuelta para un trayecto de unos 160 km que el tren hace en 50 minutos, awesome!! Pero ahora tenemos otra horita hasta West Najing Road, en fin, nos desquitamos comiendo en Ya Wan Da, o lo que es lo mismo, el restaurante con el mejor pato laqueado de la ciudad.


Bueno bueno, este restaurante quedará por mucho tiempo en nuestros paladares. A pesar del ambiente cutrecillo y poco cuidado la comida está para chuparse los dedos, pero el rey es el pato.

Lo hacen bien doradito, lo sacan y te lo trinchan delante para que troceado puedas catarlo con los palillos, luego los restos se los llevan dentro y preparan una sopa que no podía saber mejor. Menudo atracón!!

Si queréis ir a este sitio cuidado que está el letrero en chino, es el de la esquina y se sube al segundo piso del edificio, nosotros nos volvimos locos, entramos al edificio un par de veces a buscarlo, edificio que no tiene desperdicio, pensábamos que no salíamos de allí jeje

Con los estómagos bien llenos y a tope de moral nos dirigimos al Fake Market de West Nanjing Road. El aspecto es similar al centro de sastres, un vetusto centro comercial donde en cada puesto y a cada paso que das te ofrecen imitaciones de todo lo que se te ocurra.

La verdad que este sitio hay que visitarlo y me da que despertará tantos odios como pasiones, en nuestro caso que regatear nos quita mucha energía casi fue un suplicio y siempre acabas con la sensación de que te están timando, bien con el precio, bien con la calidad del producto o ambas. Nos resultó bastante estresante, como ejemplo queríamos llevarnos camisetas de fútbol para todo la cuadrilla y después de acordar el precio durante casi una hora de pelea continua al final cuando estamos cogiendo las tallas resulta que el pavo no tenía todas las camisetas que le habíamos pedido, en fin al final nos fuimos cabreados sin comprar apenas cosas y con pocas ganas de volver, porque para comprar bien hace falta dedicarle mucho tiempo y nuestro viaje está ya muy ajustado de por sí como para andar de compras, para eso te metes en privalia que son marcas auténticas a buen precio.
La Ciudad Antigua

Tras el chasco del fake market buscamos en metro la ciudad antigua y los jardines del Yu, pero para cuando llegamos está anocheciendo y tanto los jardines como la casa de té están cerrados, pero ya aprovechamos para visitar la parte vieja de la ciudad, que aunque llena de turistas y comercios tiene su encanto.

El Bund de fondo con decenas de chicas bailando en plena calle una coreografía

De aquí decidimos andar hasta el Bund para visitarlo como se merece y no de pasada como el primer día. De camino cruzamos varios parques donde la escena de repite, mujeres sobretodo bailando en la calle al son de canciones chinas a todo trapo, la verdad que es una escena curiosa, incluso es fácil ver karaokes callejeros con gente agolpándose para ver las actuaciones amateur y participar. Nos paramos en un parque a echar una cervecita, como no pasamos desapercibidos la amable señora nos cobra las cervezas a precio de España, en fin tienen estas cosas que la verdad te van quemando poco a poco, pero bueno por esta vez sonreiremos con el sable bien clavadito en la espalda.

 

Visitamos el Bund de noche de nuevo. Hoy es lunes y se nota que hay menos gente que el sábado. La verdad que tanto las vistas de Pudong como del Bund son preciosas.

Acabamos la caminata recorriendo Nanjing Road con sus carteles luminosos de fondo, y decidimos recogernos ya en el hotel que llevamos muchos kilómetros en las piernas y los días van pasando factura, no sin antes degustar una típica hamburguesa china ;)


Nanjing Road






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